Acepto cookies de este sitio

Usamos cookies para que nos ayuden a mejorar este sitio web. Para saber más sobre los cookies que usamos, consultar nuestra Política de Cookies. Si usted continúa sin cambiar su configuración de cookies, usted consiente esta utilización pero si así lo desea, usted puede acceder a nuestra Política de Cookies para hallar información sobre como eliminar los cookies cambiando su configuración.

Prólogo

El objeto del juego es que dos equipos de 15, 10 o siete jugadores cada uno, practicando juego limpio de acuerdo a las leyes y al espíritu deportivo, portando, pasando, pateando y apoyando la pelota, marquen la mayor cantidad de puntos posible. El equipo que marque más puntos será el ganador del partido.

Las leyes del juego, incluyendo las variaciones para Menores de 19, para Ten y para el Seven de rugby, son completas y contienen todo lo necesario para permitir que el partido se juegue en forma correcta y leal.

El rugby es un deporte que implica contacto físico y como tal posee peligros implícitos. Es muy importante practicar el rugby de acuerdo a las leyes y en todo momento tener presente el bienestar del jugador.

Es responsabilidad de los jugadores asegurarse estar física y técnicamente preparados para jugar dentro de las leyes y estar comprometidos a participar de acuerdo a prácticas seguras y teniendo presente la diversión.

Es responsabilidad de aquellos que entrenan o enseñan el juego asegurar que los jugadores estén preparados para cumplir las leyes, jugar limpiamente y practicar conductas seguras.

Es tarea del árbitro aplicar imparcialmente en cada partido todas las leyes incluidas las pruebas y variaciones de las leyes autorizadas por World Rugby.

Es tarea de las uniones asegurar que el juego en todos los niveles sea conducido de acuerdo a un comportamiento disciplinado y deportivo.

El principio de juego limpio no puede ser sostenido exclusivamente por el árbitro. La responsabilidad de su cumplimiento también reside en las uniones, clubes, otros cuerpos afiliados, entrenadores y jugadores.

Cada unión debe crear un programa de desarrollo para jugadores juveniles. Mediante este programa, los jugadores jóvenes pueden ser gradualmente introducidos a las diversas fases del rugby en el momento apropiado, brindándoles más protección contra las lesiones. Las edades y contenido de este programa deben ser determinados por cada unión dependiendo de las características únicas del entorno de juego dentro de esa unión.